Profundidad y su dicotomía de uso.
Leyendo a Unamuno me he dado cuenta de la variabilidad dicotómica que posee el término profundo, lo explicaré de inmediato.
Muchos hemos oído decir frases como "éste hombre es muy profundo para hablar" haciendo mención de que seguramente tal sujeto se caracteriza por hablar cosas con mucha sustancia y de intensa reflexión. Pero quiero hacerles una pregunta básica ¿El vacío mientras más abismante es, acaso no es más profundo también? De hecho hace poco ideé un silogismo: "El ser humano es profundo, profundo es el vacío, por lo tanto el ser humano ¿Es vacío?" El final queda como pregunta abierta y no como sentencia general (típica de un silogismo) para desarrollar mejor la idea.
Por lo tanto el término profundo cae en una contradicción, podemos referirnos a una profundidad con sustancia o a una profundidad vacía.
La profundidad con sustancia es lo que conocemos como un ser íntegro, pleno, un ser que abarca vastos terrenos de la realidad, un ser que está abierto a la experiencia. Otro aspecto a señalar puede referir a un humano que posee una moral de fuero interno, o sea, no se rige por el principio del deber sino que su base de operar es la internalización de los conceptos morales, los posee, los hace parte de sí mismo, no le es una realidad ajena impuesta, sino que cada acto que realiza nace de su motivación subjetiva.
Ahora yendo a la acepción opuesta de lo profundo, imaginemos un precipicio casi sin fin, vasta profundidad, pero si caemos en él no tenemos por donde agarrarnos, el vacío es el principio que nos hace seguir cayendo para yacer en la nada.
Si nos inmiscuimos dentro de este ser "profundo" justamente podemos navegar dentro de su realidad intensamente hallando nada, es una profundidad oscura e interminable, desesperante por no encontrar sustancia sólida. ¿Dónde este ser posee sus dominios? En el reino objetal, de la materia tangible, donde la necesidad esclaviza al ser.
Este ser puede ser amante de la técnica siendo su ídolo la máquina, pero qué ocurre al faltar la materia en el dominio de tal ser, se halla ante la nada, consecuencia de espíritu vacío con varente capacidad de compensar.
Este ser se mueva bajo la egoísta necesidad, solo busca llenar de lo cual su organismo carece o lo que el ego demanda, sólo busca llenar lo que entiende como vacío, todo su entorno es de carácter utilitario, los sujetos incluso que lo rodean solo sirven como medios para cubrir sus necesidades y con ésto evitar las angustias o culpas, pero éste ser no percibe que la cosificación también lo ha envuelto y lo ha enceguecido, éste sujeto se mueve para evitar el dolor, oculta su esencia para llevar una vida inauténtica, solo actúa para que sus dominios no mermen, finalmente es esclavo del mundo material, terrenal.
El ser tiene como única misión en la vida encontrarse a sí mismo, navegar dentro del espíritu para hallar su totalidad y por ende luego vincularse a la totalidad del mundo.
El sujeto debe reconocerse con defectos y virtudes, debe trabajar sus ideales, como así estar "despierto" frente a la realidad. Vivir de cara al dolor, al fracaso es abarcar la realidad de manera más amplia, por ende significa crecer, quien se oculta ante ésto solo está negando la totalidad de la realidad y no da opción a que su ser se mueva ampliamente por el mundo, solo camina con un yo parcializado que conoce el placer, pero éste no es disfrutado cabalmente porque el espíritu está siendo opacado por la materia.
El ser abierto al mundo deja abierto el espíritu y se lanza a la vida sin temer a fracasar, porque si ésto ocurre sabe compensar, tiene un vasto espectro de realidad para asumir el dolor con humildad y a la vez buscar mecanismos para hacer más agradable la situación de sufrimiento (Ejemplo: Si alguien tuvo un altercado con alguien puede escribir un poema como modo de compensación).
UN ACERCAMIENTO A LA RELACIÓN DEL SER CON EL MUNDO
He usado las mencionadas tipologías de ser humano ya sea, un ermitaño y un vagabundo porque reflejan imágenes arquetípicas del pensamiento que les voy a exponer.
Por consiguiente ¿Qué caracteriza el ermitaño para mi visión filosófica? El ermitaño personifica el aislamiento, pero no significando éste la renuncia hacia el mundo exterior, sino que implica un goce momentáneo del mundo interno, un encuentro situacional con el yo, una experiencia de autoconocimiento y reflexión, que resulta necesario cada cierto tiempo con el fin de efectuar un autoanálisis que nos permita preguntarnos "dónde estoy" "donde estuve" "hacia donde me dirijo", a esta peculiaridad del ser le denomino "ser-para-sí-mismo" (influenciado por Sartre), o sea, la capacidad del ser de emprender un retiro dentro de un lapsus de tiempo con el fin de acudir a-sí-mismo y efectuar posibles juicios de valor acerca del propio desempeño cotidiano y la planeación reflexiva y premeditada de las futuras metas a alcanzar.
El ermitaño finalmente simboliza el amor por el sí-mismo, ya que nadie más que uno-mismo puede ser su propio real consejero, (incluso si nos aconsejan sabiamente desde afuera, finalmente nosotros escogemos si tal medida se ajusta a nuestros intereses) porque solo uno puede conocer las profundidades de su propio ser, y quien realiza este ejercicio de autocrítica, sometiéndose al dolor que causa encontrar los propios errores, y sin embargo busca superarse, ya ha encontrado atisbos del individuo maduro.
Por su parte el vagabundo es un trotamundos, conocedor del entorno, por lo cual conoce los lugares donde se encuentra la felicidad así como los peligros posibles, por ende, se especializa en el "cuidado" o por conocer las "curas" ante los percances que el mundo exterior puede ofrecer.
Esta cualidad del ser la denomino "ser-para-con-los-otros", o sea, el individuo es no aislado, habita en un mundo repleto de materia, seres, etc. y en este mundo encuentra posibilidades infinitas, por eso el ser debe ser "abierto" al mundo, acumular experiencias que permitan el crecimiento interno.
El "ser-para-con-los-otros" sabe que es fundamental la socialización, por ende los demás seres resultan importantes en su desarrollo, porque puede encontrar en ellos "sujetos de amor" (el término "objeto de amor" me provoca severo rechazo por el asunto de cosificar al ser como parte del mundo objetal o material), o sea, se busca un relación profunda de un "yo y un tú", en el cual los seres se buscan como fines (amor, compromiso, sentimiento de libertad, amistad, etc) y no como medios (medio de obtención de placer propio, de acumular ego, de obtener poder y muchos vicios más), el fin es crear relaciones donde se aspira la libertad del uno y del otro, del mutuo crecimiento sin rebasar al otro mundo interno, o sea, "no entrar a robar su fuente de riqueza interna"
* Nota aclaratoria: si uso "ser-PARA-CON-LOS-OTROS" y no ser-CON-LOS-OTROS (que se percibe gramaticalmente más correcto es porque el primero con la palabra PARA indica, voluntad para "moverse a" ¿Moverse a qué? a generar lazos humanos, relaciones profundas, indica compenetrarse empáticamente con otro ser, en cambio la segunda sentencia "ser-con-los-otros" (sugerencia mía) me evoca simplemente la mera compañía, y compañía no siempre indica una relación espiritual entre dos individuos.
Este vagabundo por consiguiente también logra llegar inevitablemente a "ser-para-con-el-mundo" o sea, habita en el mundo y aquí debe desenvolverse, "arrojarse a-sí-mismo" emprendiendo situaciones riesgosas y novedosas, en las cuales no hay previa experiencia al momento de conseguir metas, también cohabita con la naturaleza y ésto implica un cuidado y respeto por el entorno, ya que el ser comprende que cuidando el medio su calidad de vida resulta positiva para sí-mismo y los demás. Eminentemente también nos rodea un campo cultural y social, y por ende normas que permiten establecer un código de orden moral y ético para que la convivencia en el mundo resulte armónica.
El ser-para-con-el-mundo actúa bajo el principio de la voluntad, internaliza las normas subjetivamente lo que le permite decidir con libertad acerca de lo que creerá mejor para el progreso del mundo y de él-mismo y no cae en el vacío de la conducta estática , por el contrario se moviliza por crear cosas que realcen la condición humana en el entorno.
Como bien hemos visto la metáfora del ermitaño y el vagabundo nos simboliza formas por las cuales el individuo se relaciona con el mundo, ya sea con su propio mundo o el mundo externo.